Muchos diseñadores novatos o inexpertos se preguntan cuando y cuanto hay que cobrar por un trabajo realizado. Tomarse un trabajo o dejarlo, como hay que tratar al cliente , colaboraciones, opciones sobre la ilustracion original. Un sin fin de temas que son desconocidos por mayoria de diseñadores.

Apretando sobre este link podeis descargar y leer el articulo completo que trata algunos temas legales del diseñador.

La negociación de honorarios y contratos.

La negociación de lo honorarios no resulta tan complicada ni enervante en el mundo de libros y revistas como en el campo de la publicidad o el diseño; por lo general existe una tarifa por página y suele ser una cuestión de <<tómelo o déjelo>>.
Al ilustrador novato le conviene buscar revistas especializadas y comerciales, y hablar con los editoriales de arte.
No ganará mucho dinero pero tendrá más posibilidades de que no estén tan tapados de carpetas como los de la difusión nacional; además, aparecer en estas revistas al menos es una manera de que sus trabajos se impriman.

Nota Contratos.:
Un ilustrador próspero ha de tener una buena cabeza, sobre todo cuando tiene que comprobar la letra pequeña en un contrato o un pedido.
La alternativa es contar con un agente. Una de las cuestiones claves que hay que resolver es la propiedad intelectual, o copyright, de la ilustración propiamente dicha; muchos clientes prefieren conservarla por si querrán volver a usarla en el futuro.

En los campos de la publicidad y el diseño, la negociación de honorarios resulta más problemática. Hace falta tener nervios de acero, aunque hay algunas tácticas que resultan útiles: resuelva siempre la cuestión de pago antes de empezar a trabajar; evidentemente no tiene ninguna capacidad de negociación una vez finalizado el trabajo.

Poco a poco uno aprende que distintos anuncios están mejor o peor pagados según el medio en que aparezcan:
• Un anuncio en blanco y negro en una revista especializada de escasa difusión se paga menos que un anuncio a toda página, a todo color, en la prensa llamada <<de calidad>>.
El uso juega un papel tan importante en la cotización como la estimación del trabajo que lleva la ilustración, aunque es una cuestión de sentido común darse cuenta de que, incluso en un anuncio en la prensa nacional, si solo se presenta un dibujo que se introduzca en una imagen con predominio fotográfico, no cobrara mas que una pequeña parte de presupuesto total para ese anuncio.
En el trabajo en grupos de diseño, se puede ganar tanto dinero como en publicidad y cada trabajo encomendado suele

comprender una serie de ilustraciones: la cubierta de un folleto y cuatro ilustraciones que aparecen en el interior, todas en torno a un mismo tema, por ejemplo. También en este caso, con un poco de experiencia vera que tipo de honorarios cabe esperar.

Las personas que compran suelen intimidar bastante, y no cabe duda de que se las escoge precisamente por estar capacidad para aterrar a sus proveedores. Pero hay que mantener la calma y no quedar reducido a una masa balbuciente. No hace falta que ponga precio en el acto; siempre es buena idea retirarse y pensar con mas tranquilidad en el trabajo que hay que hacer, y además es una buena táctica psicológica. El proceso de llegar a un precio tiene jugadas ofensivas y defensivas que parecen casi de ballet, y el cliente aprovecha al máximo el tiempo transcurrido. Pero no se le ocurra seguir un descuento. Puede que le digan que han <<rescatado al cliente del antepecho de la ventana>>, porque su precio ha tenido un efecto demoledor; no obstante, al cabo de dos minutos se habrán puesto de acuerdo en otro que ni siquiera está tan lejos del primer presupuesto.

Obras de caridad

Es posible que le pidan que colabore gratis en calendarios y otros artículos promocionales; en estos casos tiene que decidir si se lo puede permitir y si la publicidad que esto implica en realidad le beneficia; en el caso de calendarios conocidos no cabe duda de que esta colgado de las paredes de todos los clientes y usted aparecerá entre lo mas selecto de su profesión. Pero elija con cuidado; si participa en una empresa de ilustración nueva, a lo mejor acaba arrepintiéndose, sobre todo si las personas responsables no comprende la importancia de la buena reproducción, la buena distribución y la publicidad eficaz, y si, para hacerlo, ha tenido que dejar de lado otros trabajos remunerados.

Las opciones sobre la ilustración original

Existen más consideraciones a tener en cuenta al establecer un precio. Intente averiguar desde el comienzo las probabilidades que hay de que el cliente adquiera la ilustración original (por derecho, le pertenece a usted y los honorarios que el paga solo corresponden al uso que se especifique en el contrato que celebren entre ustedes) y ponga un precio también para esto. Los artistas a menudo quedan sorprendidos cuando ven que una imagen que han producido, por ejemplo, para la cubierta de un disco, aparece en una camiseta o en una tarjeta de felicitación, cuando do se había solicitado ninguna autorización para ello. Puede que tenga que presentar varios precios diferentes; por ejemplo, uno por usarla obra exclusivamente en color para un anuncio en la prensa nacional, el segundo para usarla también en blanco y negro, y el tercero para usarla como anuncio en todo tipo de prensa; y a veces, como una “compra total”, lo que significa que autoriza al cliente a reproducir la obra donde el querrá, tanto a nivel nacional como internacional (con su autorización, desde luego). Los clientes rara vez escogen esta última opción, ya que les resulta demasiado costosa.

Cláusula de exclusividad

Una de las cosas más difíciles que tal vez le pidan que calcule es lo que le cobraría a un cliente por la exclusiva, comprometiéndose a no trabajar para la competencia durante un periodo determinado. Tiene que calculad una cuota fija, teniendo en cuenta todo el trabajo que le podrían haber encomendado los demás, y después hacer que se comprometan a proporcionarle encargos por un monto determinado, superior a lo que cobra por la cláusula de exclusividad. Cuando haya calculado todo esto, es probable que la cifra les asuste, pero en caso de que alguna vez realice un contrato de este tipo, primero tiene que aprobarlo un abogado.

Los contratos y sus términos

Existen numerosas trampas con relación a la práctica profesional en las que puede caer el ilustrador sin sospecharlo.
Cuando presente un pedido al cliente, en el anverso del formulario tienen que constar los siguientes datos, expresados con claridad: nombre y domicilio de artista y del cliente, los honorarios acordados, la fecha de entrega de la obra, donde se va a reproducir esta, y las condiciones de copyright acordadas. Debe firmarlo el cliente y usted tiene que conservar una copia.

Licencia: A menos que se acuerde lo contrario en el momento del encargo (y que conste así en el pedido), por lo general se concede al cliente la licencia exclusiva para un uso determinado, durante un tiempo determinado, solo dentro del país; cualquier otro uso se tiene que abonar según lo convenido.

Sindicación: Ha de saber que concede al periódico o a la revista el derecho a usar su obra en un solo numero, y si ellos quieren venderla para publicarla en algún otro medio, tienen que contar con su autorización y pagarle aproximadamente un 50% mas del precio original.

Autopromoción: Se supone que tuene derecho a utilizar su ilustración como medio de promoción, pero tenga la amabilidad de informar a su cliente y compruebe que el pie que publique sea correcto.

Pagos: Procure que le abonen la factura dentro de un plazo de 30 días y hágalo constar así en el pedido. En la actualidad, varios agentes cobran intereses por las cantidades que no se hubieran pagado después de ese plazo, aunque en la práctica la mayoría de los gripos de diseño y agencias de publicidad tardan tres meses en pagar sus facturas. Las editoriales de libros suelen ser más rápidas. Si no tiene un agente, cobrar le consumirá una cantidad de tiempo increíble; le ofrecerán innumerables excusas: no han recibido la factura, la persona que lo lleva esta reunida, no hay nadie que pueda firmar un cheque (esta ultima excusa se oye incluso en empresas con unos 500 empleados). Todo esto esta calculado para diferir el pago, porque las empresas tienen a política de aferrarse al dinero que se adeuda durante el mayor tiempo posible, por razones obvias. En esta situación, un agente tiene mas influencia que un solitario artista independiente porque, cuando el cliente quiera contratar a otro artista representado por el mismo agente, este se puede negar a entregar la ilustración para el segundo trabajo hasta recibir el cheque como pago del primero. Algunos consejos para ser eficiente en la facturación: envié la factura en cuanto la ilustración haya sido aprobada, conserve copias y realice un trabajo de seguimiento con anotaciones y llamadas telefónicas cada mes.
Cancelación: Si el cliente cancela algún encargo, no es culpa suya, de manera que le convine asegurarse de que le paguen. Para calcular los gastos le sugerimos lo siguiente: calcule un 25% del precio acordado si es antes de entregar bocetos (es muy probable que haya rechazado algún otro encargo para realizar el trabajo, que haya acudido a alguna reunión para hacer el briefing y que haya investigado un poco); un 33%, si esta haciendo los bocetos; un 100% si es después de la entrega de la ilustración, y cantidades proporcionales en los periodos intermedios.
Rechazo: Los honorarios de cancelación son fáciles de calcular y no hay que echarle la culpa al ilustrador si se cancela un trabajo; la cuestión se complica cuando hay que calcular los honorarios en caso de rechazo. Si ha realizado el encargo lo mejor que ha podido, teniendo en cuenta los comentarios del cliente a cada paso, y según el estilo que el cliente esperaba, ajustándose al briefing, entonces tiene derecha a solicitar sus honorarios al 100%. Incluso en este caso, si los honorarios que se negociaron en un principio son elevados, alo mejor prefiere ser más diplomático y aceptar un 75%, si cree que insistir en el 100% le haría perder definitivamente el cliente. Hay que ser mas flexible, pero por lo general el cliente esta dispuesto a abonar entre un 50 y un 75% como tarifa de rechazo, y un 25% cuando no ha pasado de los bocetos. Le conviene incluir algo de respeto en los términos y condiciones. No obstante, si el producto esta por debajo del nivel, por el motivo que sea, no tiene derecho a reclamar unos honorarios elevados por este rechazo. Algunas veces, un ilustrador imprudente aprovecha un encargo para hacer experimentos con su estilo, lo cual en realidad no es justo para cliente; a lo mejor le parece que se ciñe al briefing, pero no es lo que le han pedido que haga.
Bocetos: A menudo el cliente quiere saber como avanza el trabajo en una etapa intermedia y es muy difícil determinar que constituye in “boceto”. En el caso de trabajar con lápices de colores, probablemente le resulte sencillo presentar un boceto a lápiz bastante completo de la ilustración, con algunas menciones a color; pero si emplea elementos efímeros y objetos encontrados para hacer collage, es imposible presentar un boceto propiamente dicho y a lo mejor se va obligado a presentar la obra antes de tiempo, en caso de introducir modificaciones. Tal vez pueda resolver este problema manteniéndose en contacto telefónico con el cliente y haciendo que apruebe de antemano su idea, a medida que el trabajo va avanzando. Si trabaja con cartulina recortable, o con estampas impresas con planchas en linóleo, combinando distintos medios, como serigrafías trabajadas una a una, un boceto a lápiz no se parece demasiado a la obra acabada y siempre es mejor explicarlo así al cliente y enseñarle el boceto, junto con otras obras impresas con anterioridad, para que ellos las presenten a su propio cliente y le tranquilicen. Mantenga siempre informado al cliente, para tranquilizarle y para hacerle participe. Algunas veces, cuando este se muestra particularmente ansioso, conviene negociar una tarifa para un boceto “de prestación”
(que prácticamente equivale a la obra acabado) para que pueda ver el producto final.

La ilustración y el copyright

La ilustración pertenece al ilustrador. Es muy importante que el cliente lo tenga presente. En la actualidad, lo habitual es que se reconozca que la obra original es propiedad del ilustrador y que tiene que volver a su poder. Para mayor seguridad, le conviene colocar pegatinas en sus obras que le garanticen su propiedad. No obstante, por ejemplo, si le han pagado una buena suma, ha disfrutado con la ejecución de la obra y la realización fue sencilla, no sea ambicioso y pretenda que le entreguen otra vez la misma cantidad de dinero. Incluso encontrara cliente que piensen que son los propietarios de la ilustración y que los honorarios negociados en un principio comprendido la propiedad de la obra; por eso es fundamental determinar lo antes posible y comprobar que esto queda reflejado en los términos originales del contrato. Si la ilustración se pierde o se estropea mientras esta bajo la custodia del cliente, le tienen que pagar una indemnización según el valor que tenga el original.
Insista para que le envíen la mayor cantidad posible de pruebas impresas de su ilustración.